Estudio de Vulnerabilidad Socioambiental ante el Cambio Climático de Mazatlán

En Mazatlán, el agua se ha convertido en un dilema climático: cuando sobra, inunda; cuando falta, preocupa. Como ciudad costera, está cada vez más expuesta a tormentas intensas y huracanes que colapsan el drenaje, desbordan arroyos e inundan colonias enteras en cuestión de horas. Pero al mismo tiempo, Sinaloa vive una crisis hídrica sin precedentes, con lluvias cada vez más escasas y una demanda de agua que no deja de crecer, sobre todo en los campos agrícolas y el sector turístico. Así, Mazatlán camina sobre una cuerda floja: entre el riesgo de quedar bajo el agua y el peligro de quedarse sin ella. Esta paradoja no solo desafía a las autoridades, sino que exige una nueva forma de pensar la ciudad: una que entienda que adaptación climática no es solo protegerse de la lluvia, sino también garantizar cada gota para el futuro.

En este contexto nace el Estudio de Vulnerabilidad Socioambiental ante el Cambio Climático de Mazatlán, realizado por la consultora Paisajes y Personas Resilientes A.C., en coordinación con Conselva, Costas y Comunidades A.C. y con el apoyo del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza y la Fundación Gonzalo Río Arronte, el cual evalúa los riesgos actuales y futuros del cambio climático en la ciudad, con énfasis en su dimensión socioambiental y propone soluciones concretas.

¿Qué tan vulnerable es Mazatlán ante el cambio climático?

Los principales peligros identificados en Mazatlán son inundación fluvial y costera, inestabilidad de laderas y erosión costera. Actualmente, 102,377 habitantes distribuidos en 2,349 manzanas están expuestos a peligros relacionados con el clima, con niveles de vulnerabilidad climática Alta (45.6%) y Muy Alta (51.1%), especialmente cerca del estero Urías y el centro de la ciudad. La vulnerabilidad afecta también a 755 instalaciones urbanas y 56.64 km de vialidades clave.

Debido al crecimiento urbano, en el año 2030 podría presentarse una pérdida de 21,241 hectáreas de cobertura vegetal, principalmente selva baja caducifolia. En ese sentido, la población expuesta podría aumentar a 144,307 personas, siendo los ecosistemas naturales como la selva baja y el sistema agrícola los sectores que se vean más afectados por este crecimiento.

En el caso del río Presidio —el que abastece de agua a Mazatlán— la disponibilidad de agua superficial se ha reducido un 56.6% en los últimos 13 años. Y la situación del agua subterránea es aún más crítica, el acuífero del río Presidio se encuentra sobreexplotado con un déficit de -22.10 hectómetros cúbicos al año.

El cambio climático ya se siente. Sinaloa vive hoy su sequía más severa en 30 años. Se espera que, hacia 2100, la temperatura aumente hasta 4.6 °C y la lluvia disminuya un 13.4%. Esto acelerará la evaporación en presas como Picachos y afectará aún más la recarga de acuíferos. De acuerdo con estas proyecciones de cambio climático, la ciudad podría experimentar un aumento en la intensidad y frecuencia de eventos hidrometerológicos extremos, incluyendo aumento del nivel del mar, olas de calor y escasez de agua.

¿Qué podemos hacer para reducir la vulnerabilidad de Mazatlán?

El estudio plantea un portafolio de Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) como estrategia central para reducir la vulnerabilidad de Mazatlán frente al cambio climático. Estas soluciones se basan en proteger, restaurar y gestionar de forma sostenible los ecosistemas, aprovechando sus funciones naturales para mitigar riesgos, mejorar la calidad de vida y fortalecer la resiliencia urbana y rural.

Restauración de la cobertura vegetal en la cuenca del río Presidio

Restauración de la cobertura vegetal en la cuenca del río Presidio, con énfasis en la conservación de bosques de pino-encino y selva baja caducifolia. Estas zonas captan agua, retienen suelo y regulan el clima, funciones clave para prevenir azolves e inundaciones río abajo.

Protección y restauración de humedales, manglares y esteros

Protección y restauración de humedales, manglares y esteros como barreras naturales contra la erosión costera y las marejadas ciclónicas. Estos ecosistemas también mejoran la calidad del agua y son vitales para la biodiversidad.

Reforestación urbana y creación de corredores verdes

Reforestación urbana y creación de corredores verdes en zonas vulnerables al calor extremo, para reducir el efecto de isla de calor, captar agua de lluvia e incrementar áreas de sombra y recreación.

Infraestructura verde para captación y retención de agua

Infraestructura verde para captación y retención de agua, como jardines de lluvia, biofiltros y áreas permeables que ayudan a infiltrar el agua y prevenir inundaciones.

Prácticas agroecológicas y conservación de suelo en zonas agrícolas

Prácticas agroecológicas y conservación de suelo en zonas agrícolas, que reducen la erosión, favorecen la infiltración y mantienen la funcionalidad ecológica del territorio rural.

Fomento de la conectividad ecológica

Fomento de la conectividad ecológica entre zonas naturales protegidas y ecosistemas estratégicos, para mantener flujos de agua, biodiversidad y servicios ecosistémicos.

Estas soluciones, además de ser más rentables y sostenibles a largo plazo que la infraestructura gris convencional, promueven la participación comunitaria y generan múltiples beneficios sociales, ambientales y económicos. Integrarlas en la planeación urbana y territorial de Mazatlán es clave para construir una ciudad más resiliente, saludable y adaptada al clima del futuro.

¿Cómo puede este estudio contribuir a políticas públicas más sustentables?

Este estudio ofrece una base técnica y social sólida para la formulación de políticas públicas de adaptación al cambio climático en Mazatlán. Al integrar análisis climáticos, vulnerabilidad social, percepción ciudadana, capacidad institucional y el papel de los ecosistemas, proporciona una visión integral del riesgo climático. Sus resultados permiten identificar zonas prioritarias, sectores más vulnerables y vacíos de conocimiento, elementos clave para diseñar planes de acción climática más justos, eficaces y sostenibles. Además, propone Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) como eje central de la adaptación urbana, orientando a las autoridades hacia una planificación territorial que combine infraestructura verde, conservación ambiental y gobernanza participativa.

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Gracias a los resultados de este estudio, Conselva logró la procedencia de 50 observaciones al Programa de Desarrollo Urbano del Centro de Población de Mazatlán, Sinaloa (PDUCP 2023-2050), de un total de 59 observaciones emitidas durante el periodo de consulta pública al Instituto Municipal de Planeación de Mazatlán (IMPLAN Mazatlán) y a la consultora Proyectos y Planeación Integral (PPI), encargados del instrumento. El 21 de octubre de 2024 se publicó un resumen ejecutivo del instrumento en el Diario Oficial del Estado de Sinaloa, el documento completo puede encontrarse en la página oficial del IMPLAN.

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Explorador de vulnerabilidad socioambiental de Mazatlán